La gramática como mapa
Dos imágenes del mismo temario: los tiempos verbales en una línea del tiempo y los 150 temas ordenados por nivel. Cada casilla es un enlace.
Los tiempos en una línea del tiempo
El eje es el tiempo. A la izquierda, lo que ya había pasado cuando ocurrió lo narrado; en el centro, el ahora; a la derecha, lo que está por venir. Cada tiempo verbal cuelga del punto del que dice algo: «futuro» no es aquí el título de un capítulo, sino una estación, la misma en la que cada idioma pone algo distinto.
Debajo están las formas que no caben en ninguna estación. Un futuro para una suposición, un pasado por cortesía, una condicional cuya forma impone la condición: el nombre no dice entonces nada sobre el momento, y eso no es un caso especial, sino la mitad de la razón por la que cuestan los tiempos verbales.
Al pulsar un nivel solo queda ese; al pulsarlo otra vez vuelve todo.
El pasado2
Lo que pasó, quedó cerrado y ahí se queda.
Pasado ligado al presente1
Lo que empezó u ocurrió antes y todavía vale o importa ahora.
El presente2
Lo que vale en este momento, lo que está pasando o lo que siempre es así.
El futuro1
Lo que está por venir: prometido, planeado o solo supuesto.
Tiempo solo en el nombre1
Un futuro para una suposición, un pasado por cortesía: el nombre no dice cuándo.
Qué forma y cuándo1
Temas que no explican una forma, sino la elección entre dos.
Toda la gramática, por nivel
Ahora el eje es el nivel: de 1 a 3, una franja por nivel y las áreas una debajo de otra. Así se ve en una sola imagen lo que cada nivel aporta a cada área; «¿qué se añade al verbo en 3?» no se puede responder de un vistazo en ningún otro sitio.
Una celda vacía es un dato, no un hueco: que en 1 no haya nada sobre la pasiva forma parte de la imagen.