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Die ganze Grammatik

121 Themen in 15 Bereichen. Jedes Thema hat eine Stufe, eine Erklärung auf Deutsch, Beispielsätze mit Übersetzung, den typischen deutschen Fehler und eigene Übungen.

Als Lernpfad, durchnummeriertAls Karte: die Zeitformen auf einer Zeitleiste

Los cuatro casos

9 Themen

El español marca el caso solo en los pronombres: yo y «me», «él» y «le». En todo lo demás, el trabajo que hace un sustantivo en la frase se ve por dónde está y por la preposición «a». «El perro muerde al hombre» y «al hombre lo muerde el perro» usan casi las mismas palabras y el orden importa. El alemán marca el trabajo en el artículo, y una vez marcado puede permitirse mover el sustantivo. Ese es todo el intercambio, y conviene decirlo claro desde el principio, porque casi toda la dificultad de esta sección viene de ahí: hay cuatro casos para que el orden de palabras pueda llevar el énfasis en vez de la gramática.

El sustantivo: género, plural, compuestos

9 Themen

El español pide una cosa al aprender un sustantivo: el género, y casi siempre lo dice la terminación. El alemán pide dos —cuál de tres géneros y cuál de nueve plurales— y ninguna de las dos se deduce con fiabilidad de la palabra, así que ambas se aprenden con ella. La buena noticia está al final de esta sección: el alemán construye sustantivos nuevos pegando viejos, sin guion y sin límite, de modo que quien sabe separar una palabra larga puede leer palabras que nadie le ha enseñado.

Los artículos

7 Themen

El español tiene cuatro artículos determinados y cuatro indeterminados, y cambian por género y número. El alemán tiene dos juegos de dieciséis casillas cada uno, porque el artículo es donde vive el sistema de casos. No es un adorno delante del sustantivo: es su etiqueta gramatical. Los dos juegos se diferencian en algo instructivo. El artículo determinado marca cada casilla lo bastante como para leerla; el indeterminado tiene tres casillas sin terminación alguna —ein Mann, ein Kind— y ese hueco es justo lo que un adjetivo entra a rellenar. Aprender dónde ein no dice nada es, por tanto, aprender también por qué existen las terminaciones de adjetivo.

Los pronombres

9 Themen

Los pronombres son el único sitio donde el español todavía distingue función por la forma: «yo» y «me», «él» y «le». Los pronombres alemanes hacen lo mismo en los cuatro casos, lo que los convierte en la entrada más fácil al sistema de casos: la idea ya es conocida y solo el número de formas es nuevo. Dos pronombres no tienen equivalente y merecen atención. Man es un sujeto impersonal completamente neutro, que el español resuelve con «se» y que en alemán es una palabra propia. Y es aparece como relleno vacío en toda una familia de construcciones donde el español no pone nada.

El verbo: presente y raíz

11 Themen

Un presente español tiene seis formas y seis terminaciones; el alemán tiene seis formas y cinco terminaciones distintas, así que por este lado el trabajo es menor, no mayor. Y son las mismas cinco en casi todos los verbos de la lengua. Lo que sí pide atención está en otra parte. El alemán no tiene forma progresiva, de modo que «estoy trabajando» y «trabajo» son la misma frase. El sujeto no se puede omitir nunca, ni siquiera cuando la terminación lo diría. Sein y haben son irregulares y hacen falta dos veces, como verbos y como maquinaria del pasado. Y hay una familia de verbos cuyo prefijo se marcha al final de la frase, algo para lo que el español no tiene ningún modelo.

Los tiempos verbales

9 Themen

El alemán tiene seis tiempos sobre el papel y un juego mucho más pequeño en el habla. El presente cubre el presente y casi todo el futuro. El Perfekt cubre casi todo el pasado. El Präteritum se escribe más que se habla, salvo en un puñado de verbos donde ocurre lo contrario. Quien viene del español busca aquí la diferencia entre «canté» y «he cantado» y no la encuentra: Ich habe ihn gesehen es las dos cosas, y cuál de ellas se decide en la frase española, no en la alemana. Soltar esa expectativa pronto ahorra mucho trabajo.

Los verbos modales

7 Themen

El alemán tiene seis verbos modales — können, müssen, dürfen, sollen, wollen, mögen — y su mecánica es la del español: el modal se conjuga y el verbo principal va en infinitivo. La diferencia está en dos sitios. El infinitivo va al final de la frase y no lleva nada delante: donde el español dice «tengo que ir» y «empiezo a entender», el alemán no pone ni zu ni ninguna otra palabra después de un modal. Y la conjugación tiene una irregularidad que sorprende: las formas de ich y er son idénticas y no llevan terminación. Queda además un reparto que el español no hace igual: müssen negado no prohíbe nada — significa que no hace falta —, y la prohibición se dice con nicht dürfen.

El orden de la frase

8 Themen

El alemán tiene fama de un orden libre que no merece. Una posición está fijada del todo: el verbo conjugado es el segundo elemento de una oración principal. Todo lo demás se mueve, y se mueve por razones — lo ya sabido va delante, lo nuevo va detrás. El español también coloca por información y no por reglas de casilla, así que esa parte resulta familiar; lo que no lo es son dos cosas. Cuando algo que no es el sujeto ocupa la primera posición, el sujeto pasa detrás del verbo, y no puede omitirse como en español. Y el material verbal — participio, infinitivo, prefijo — se va al final de la frase, donde el español lo tiene pegado al auxiliar.

Las oraciones subordinadas

9 Themen

Una subordinada alemana hace dos cosas que el español no hace ninguna. Lleva coma siempre — «creo que tiene razón» no la lleva, Ich glaube, dass sie recht hat sí —, y manda el verbo conjugado al último lugar, detrás de todo lo demás. El orden interno de la subordinada española es el mismo que el de una principal, así que aquí no hay nada que trasladar: hay que aprender una construcción nueva. A cambio, dos repartos que en inglés se pierden aquí funcionan solos, porque el español los hace igual: um … zu frente a damit es «para» frente a «para que», y trotz frente a obwohl es «a pesar de» frente a «aunque». Lo que sí falta es un reparto: el «si» español cubre a la vez ob y wenn, y elegir mal cambia el sentido de la frase.

Las preposiciones

8 Themen

En español una preposición es solo una palabra: «con la mesa», «sin la mesa», «para la mesa» — la mesa no cambia. En alemán cada preposición manda sobre un caso, y ese caso cambia el artículo que viene detrás. Aprender mit no es aprender una palabra sino una palabra y un caso, y quien aprenda solo la palabra tendrá que rehacer la mitad más tarde. A eso se añade un reparto que el español hace con una sola preposición y el alemán con cuatro: «voy a Madrid», «voy al médico», «voy a la ciudad» y «voy a correos» son nach, zu, in y auf. Y «en» cubre por sí sola lo que el alemán reparte entre in, an y auf.

Los adjetivos

9 Themen

El español concuerda el adjetivo con el sustantivo siempre y en todas partes: «la casa bonita», «la casa es bonita». El alemán reparte eso de una manera que al principio parece al revés. Detrás de sein el adjetivo no lleva absolutamente nada — Die Wohnung ist teuer, sin marca de género ni de número —, y delante de un sustantivo sí lleva terminación, pero la terminación no depende solo del sustantivo sino de lo que está delante del adjetivo. Es un principio nuevo y sencillo: el adjetivo dice lo que el artículo no ha dicho. Y hay una simplificación que se agradece: el alemán no tiene «-mente». El mismo schnell sirve para «rápido» y para «rápidamente», sin añadir nada.

La negación

6 Themen

El español niega con una sola palabra puesta delante del verbo: «no tengo tiempo», «no viene». El alemán hace dos cosas distintas. Reparte el trabajo entre kein y nicht según lo que se niegue — un sustantivo lleva kein, todo lo demás nicht — y coloca el nicht tarde, casi al final de la frase, no delante del verbo. Y hay un tercer punto donde el español lleva directamente a error: el español exige la doble negación, «no vi a nadie», y el alemán la prohíbe. Una negación por oración, y dos se anulan. A cambio, el alemán regala una palabra que el español no tiene: doch, para contradecir una pregunta negativa.

La pasiva

6 Themen

Este es el capítulo donde el español paga por fin la deuda de «ser» y «estar». El alemán tiene dos pasivas y las separa exactamente igual: Die Tür wird geschlossen es un proceso — «la puerta es cerrada», alguien la está cerrando — y Die Tür ist geschlossen es un estado — «la puerta está cerrada». Quien haya sufrido esa distinción en su propia lengua la tiene aquí regalada, y conviene decirlo porque el inglés y el francés no la tienen y para ellos es el punto más difícil del capítulo. Lo que sí hay que aprender es la mecánica: werden lleva el tiempo, el participio no cambia nunca, y en el Perfekt aparece worden y no geworden.

El subjuntivo alemán

6 Themen

Un hispanohablante llega aquí con un subjuntivo enorme y muy trabajado, y conviene decir enseguida que el alemán lo usa de otra manera. El Konjunktiv II es lo irreal y lo cortés — «si tuviera tiempo, iría» — y ahí hay una diferencia de mecánica que cuesta: el español usa dos formas distintas en las dos mitades, imperfecto de subjuntivo y condicional, y el alemán usa la misma en las dos. El Konjunktiv I, en cambio, no tiene equivalente ninguno: es una forma que marca una frase como dicha por otro sin tomar postura sobre si es verdad, y el español eso lo resuelve con «dijo que» y el indicativo. Y una buena noticia: la cortesía funciona exactamente igual, porque «querría» y «me gustaría» son lo mismo que ich hätte gern.

El acabado

8 Themen

Lo que queda al final no es difícil, es invisible. Las partículas modales — doch, mal, ja, eben — no significan nada en el diccionario y deciden si una frase es una orden o un ofrecimiento; el español hace ese trabajo con el tono y con «pues», «anda» o «venga». La formación de palabras, en cambio, es donde el español más ayuda: -ung es «-ción», -heit y -keit son «-dad», y en las dos lenguas esos sufijos dan femeninos, así que el género de miles de palabras viene regalado. Quedan tres sistemas que corren al revés: los números por debajo de cien, la hora con halb, y las mayúsculas de todos los sustantivos.