Ir al contenido
EveryLingua Todos los idiomasDiccionario
ES

Gramática del portugués de la A a la Z

133 temas en 22 áreas. Cada uno tiene un nivel, una explicación en español, frases de ejemplo con traducción, la trampa típica de quienes hablan español y sus propios ejercicios.

Como itinerario, numeradoComo mapa: los tiempos en una línea del tiempo

Alfabeto y pronunciación

5 temas · A1

Letras, sonidos y acento.

Tiempos verbales y condiciones

29 temas · A1–C2

Presente, perfeito, imperfeito, futuro, condicional, oraciones con se.

Verbos: modos, modales, pasiva

41 temas · A1–C1

ser y estar, modales, imperativo, verbos con se, pasiva, conjuntivo.

Artículos, nombres y adjetivos

32 temas · A1–C2

Artículos, género y plural, adjetivos, pronombres, preposiciones.

Estructura de la oración

14 temas · A1–B2

Preguntas, negación, relativos, infinitivo personal, estilo indirecto.

Tratamiento y estilo

12 temas · A1–C1

Tu, você, o senhor, cortesía, acentos, ficar, Portugal y Brasil.

Alfabeto y pronunciación

Alfabeto y pronunciación

5 temas

El portugués se escribe casi como el español y suena mucho menos parecido de lo que parece. Las vocales átonas casi desaparecen, algunas vocales pasan por la nariz, y una s al final de sílaba suena como « sh ». Quien lo ve una vez al principio reconoce después las palabras que ya sabe leer, aunque en una conversación suenen mucho más cortas. Este capítulo muestra las letras y sus nombres, las vocales, las vocales nasales, las consonantes que no suenan como en español y las reglas del acento. Describe la pronunciación de Portugal; donde Brasil se aparta mucho, lo dice.

Tiempos verbales y condiciones

El presente

6 temas

Un verbo portugués acaba en -ar, -er o -ir, y de ahí cuelga todo lo demás: es el mismo reparto en tres conjugaciones que ya tienes, con las mismas personas y el mismo hábito de callar el sujeto. Conviene por eso saber desde el principio dónde están las cuatro diferencias. Las terminaciones son las tuyas con la última letra cambiada: donde el español pone una -n, el portugués pone una -m. El « vosotros » existe en las tablas y no se usa. El cambio de raíz, que en español recorre cuatro formas de seis, aquí alcanza sólo a la primera persona: « duermo, duermes, duerme » es durmo, dormes, dorme. Y la forma progresiva se hace en Portugal con estar a más infinitivo, no con gerundio.

El pasado

7 temas

El reparto entre los dos pasados es el tuyo, hasta en los cambios de significado: sabia y soube son « sabía » y « supe », conhecia y conheci son « conocía » y « conocí ». Puedes escribir la mitad de este capítulo sin pensarlo. Lo que no puedes es fiarte de la forma compuesta. Tenho falado se escribe casi como « he hablado » y no significa eso en absoluto: quiere decir « últimamente hablo », una repetición que sigue abierta. Para « he hablado con él » se dice falei com ele, con el pasado simple. Es el falso amigo más caro entre las dos lenguas, y aparece en cuanto se cuenta algo. Además el auxiliar de los tiempos compuestos es ter y no « haber ».

El futuro

9 temas

Al hablar, el futuro se dice casi siempre con ir más el infinitivo: vou comer, vais ver. Es tu « voy a comer » sin la a, y ésa es la diferencia que más se oye en boca de un hispanohablante. Al lado está el futuro simples, con las terminaciones sobre el infinitivo entero, igual que el tuyo, y con tres raíces cortas en vez de tus doce. Está también el condicional, que se construye igual y se usa casi igual. Y queda una forma que el castellano tuvo y dejó morir: el futuro de subjuntivo, que a ti te suena a refrán — « adonde fueres, haz lo que vieres » — y que aquí se dice todos los días, después de quando y de se.

Las condiciones

7 temas

Una oración con se tiene dos mitades, y la forma de las dos depende de lo probable que sea la condición. El segundo tipo y el tercero son los tuyos sin retoque: se tivesse tempo, ia es « si tuviera tiempo, iría », y se tivesse tido tempo, teria ido es « si hubiera tenido tiempo, habría ido ». El primero no. A ti te enseñaron una regla sin excepciones — « tras si nunca va el subjuntivo » — y aquí está invertida: después de se va el futuro del conjuntivo siempre que se hable de algo por venir. Se tiver tempo, vou. Poner el presente no produce una frase incorrecta sino otra frase, la de una costumbre, y por eso el fallo puede durar años sin que nadie lo señale.

Verbos: modos, modales, pasiva

Ser y estar

5 temas

De todas las lenguas de esta lista, el español es la única que llega a este capítulo con el trabajo medio hecho: ya tienes ser y estar, ya sabes que uno dice lo que algo es y el otro cómo está, y las formas se parecen tanto que casi se leen solas. Conviene por eso ir derecho a lo que no coincide, que son cuatro cosas. Las formas se parecen y no son iguales: és no es « eres » y são no es « son ». La forma progresiva no lleva gerundio en Portugal, sino estar a más infinitivo. El estado civil cambia de verbo: aquí se dice sou casado donde tú dices « estoy casado ». Y há hace de una vez el trabajo que en español se reparten « hay » y « hace ».

Poder, querer, ter de

9 temas

Los verbos modales se comportan aquí igual que en español: verbo conjugado y detrás el infinitivo, sin nada en medio. Posso ajudar, quero comer, sei nadar. Tampoco hay una categoría aparte: son verbos corrientes que se conjugan enteros. Lo que cambia son detalles, y son pocos. Tu « tener que » aquí es ter de, con la preposición cambiada; tu « conozco » es conheço; y tu « no hay que » simplemente no existe, porque el portugués dice não é preciso. El reparto de ter de, dever y precisar de es el tuyo de « tener que », « deber » y « necesitar », casilla por casilla, incluido el dever que sirve para suponer.

Pedir y mandar

4 temas

El imperativo portugués tiene exactamente la forma del tuyo: una forma propia para tu en afirmativo — fala!, come! —, el conjuntivo en cuanto aparece não — não fales! —, y el conjuntivo siempre para você y o senhor, afirmativo y negativo. Es tu « habla / no hables / hable / no hable », casilla por casilla. Por eso este capítulo no es un capítulo de construcción sino de detalle. Lo que hay que mirar son tres cosas: la lista de irregulares, que es paralela a la tuya y con otras palabras; el guion, que tú no escribes nunca; y lo que le ocurre al pronombre detrás de una -r, una -s o una -z, que en castellano no ocurre en absoluto.

Los verbos con se

4 temas

El sistema entero es el tuyo. Me, te, se, nos, vos, se son tus pronombres reflexivos; el se impersonal de vende-se casa es tu « se vende casa »; y la lista de verbos que cambian de sentido con se — ir / ir-se, encontrar / encontrar-se — es prácticamente la misma. Lo que hay que rehacer es mecánico y aparece en cada frase. El pronombre no va delante del verbo sino detrás, con guion: tu « me levanto » es levanto-me. Y en la primera persona del plural el verbo pierde su -s antes de -nos: levantamo-nos, no levantamos-nos. Dos reglas pequeñas que se aplican cientos de veces al día.

La pasiva

5 temas

Las cuatro maneras son las del español, una por una. La pasiva con ser y el participio concordando: a casa foi vendida. La pasiva refleja: vendeu-se a casa. El estado con estar: a porta está fechada. Y la tercera persona del plural sin sujeto: roubaram-me a mala. Lo que hay que mirar son tres detalles y ninguno es de construcción. El agente lleva por como en español, pero por se funde con el artículo y da pelo y pela. El pronombre de la pasiva refleja va detrás del verbo. Y en el reparto entre los dos participios que tienen muchos verbos — aceite contra aceitado — el portugués es mucho más estricto que tu lengua.

El conjuntivo

6 temas

El conjuntivo no es un tiempo sino una postura, y es la tuya: aparece donde algo se desea, se duda, se teme o se exige, es decir donde no se afirma que las cosas sean así. La lista de disparadores es prácticamente la de tu subjuntivo, y la manera de formarlo también — de la forma de « yo », con los irregulares heredados. Lo que cambia es el número de tiempos. Tú tienes dos vivos, presente e imperfecto; aquí hay tres, porque el *futuro do conjuntivo* sigue en pleno uso. Es tu hablare, el que sólo sobrevive en refranes y en textos legales; aquí se dice cada vez que se habla de algo que aún no ha pasado, después de quando, se y assim que.

Lo que va detrás de un verbo

8 temas

La máquina es la tuya: dos verbos seguidos, el segundo en infinitivo, y en medio nada, a o de — como « quiero salir », « empiezo a salir », « dejo de fumar ». Los grupos coinciden casi siempre, mucho más que con el francés o el italiano. Lo que se mueve son tres piezas muy usadas. Tu « tener que » aquí prefiere de: tenho de partir. Tu « voy a comprar » pierde la a y queda vou comprar. Y tus perífrasis con gerundio — « sigue lloviendo », « anda diciendo » — en Portugal se hacen con a y un infinitivo: continua a chover, anda a dizer.

Artículos, nombres y adjetivos

El artículo

5 temas

Las formas son las tuyas con otra letra: o, a, os, as por « el, la, los, las », y um, uma, uns, umas por « un, una, unos, unas ». Hasta el plural indefinido, que muchas lenguas no tienen, es el mismo. Lo que cambia son tres cosas y las tres son de las que aparecen en cada frase. La primera: aquí no existe « el agua ». Un sustantivo femenino lleva artículo femenino aunque empiece por a tónica, y se dice a água. La segunda: el español contrae dos veces, « al » y « del », y el portugués contrae casi siempre — cuatro preposiciones por cuatro artículos, y delante de un nombre corriente sin forma suelta. Y la tercera: aquí se pone artículo delante del posesivo, o meu carro, cosa que en español no se dice de ninguna manera.

El sustantivo

10 temas

El género funciona como el tuyo, hasta en las excepciones: o dia, o mapa, o problema y a mão son tus « el día », « el mapa », « el problema » y « la mano ». Los pares en que el artículo cambia el sentido también son los tuyos, uno por uno. De modo que este capítulo se reduce a cuatro sitios. El plural: donde el español dice « animales », el portugués deja caer la l y dice animais. La terminación -ão: tu « -ón » hace siempre « -ones », y aquí hay tres plurales distintos. El posesivo: « el coche de Pedro » lleva aquí un artículo dentro, do Pedro. Y a gente, que no son las personas sino nosotros.

El adjetivo

5 temas

El adjetivo concuerda en género y número y va detrás del nombre; la pequeña lista que va delante y cambia de sentido al hacerlo — um homem grande frente a um grande homem — es la tuya, palabra por palabra. De modo que este capítulo se reduce a cuatro detalles, todos pequeños y todos constantes. El adjetivo no se apocopa: no existe « buen » ni « gran » ni « primer », se dice um bom homem y um grande homem enteros. El plural de los adjetivos en -l sigue la regla de los nombres: azul da azuis, no « azules ». El comparativo lleva do que donde tú dices « que ». Y el adverbio pierde la tilde del adjetivo: rápida da rapidamente.

Los pronombres

7 temas

Casi todo este capítulo es tuyo. Los tres grados de este, esse y aquele son tus tres; las formas neutras isto, isso y aquilo son « esto », « eso » y « aquello »; mim y ti son « mí » y « ti »; y comigo y contigo son « conmigo » y « contigo », fusionados por la misma razón. Lo que cambia es dónde se pone el pronombre de objeto. En Portugal va detrás del verbo y con guion — chamo-me Ana, dá-me o livro —, mientras que el español lo pone siempre delante. Y la excepción portuguesa es la que te devuelve el terreno conocido: tras una negación, tras un interrogativo y en una subordinada, el pronombre vuelve delante — não me chamo Ana, exactamente « no me llamo Ana ».

Las preposiciones

5 temas

Cinco preposiciones sostienen casi todas las frases: de, a, em, por y para, y el reparto entre por y para es exactamente el tuyo. Esa es la buena noticia, y es grande: lo que a un alemán o a un inglés le cuesta un mes, a ti no te cuesta nada. La factura llega por otro lado. La primera parte es mecánica: aquí se funden cuatro preposiciones con el artículo y no dos, y em más artículo da no y na, una palabra donde tú escribes dos. La segunda es de fondo: gostar no es « gustar ». No sólo pide un de que tu verbo no pide — también cambia quién es el sujeto de la frase, y eso hay que rehacerlo entero.

Estructura de la oración

Preguntar y negar

5 temas

La pregunta se hace con la voz y la negación con una palabra delante del verbo, que además se dobla — não vejo nada, « no veo nada ». Todo eso es tuyo, incluidas las dos posiciones del negativo: ninguém veio es « nadie vino » y não veio ninguém es « no vino nadie ». Quedan tres cosas. La primera es é que, que no es tu « es que »: aquí no explica nada, es un relleno vacío que se mete en cualquier pregunta y sirve para no mover el sujeto. La segunda es que a una pregunta de sí o no no se responde sim sino con el verbo: Tens tempo? — Tenho. Y la tercera es la tilde, que aquí no marca las palabras interrogativas.

Las oraciones subordinadas

4 temas

Que encabeza casi cualquier subordinada: el « que » completivo y el relativo, para personas y para cosas, en singular y en plural. Es tu propio que, con el mismo doble oficio, y tampoco se puede omitir en ninguna de las dos lenguas. La particularidad es otra: el *infinitivo personal*. Antes de sairmos significa « antes de que salgamos » — el infinitivo recibe una desinencia de persona y sustituye a una subordinada entera. No existe en español ni en ninguna otra lengua romance, y es lo que más claramente distingue a alguien que ha pasado del nivel medio.

El estilo indirecto

5 temas

La concordancia de tiempos es la tuya y pasa entera: verbo introductor en presente y no se mueve nada, en pasado y todo retrocede un paso. Diz que está cansado frente a Disse que estava cansado. Eso no hay que volver a aprenderlo. Lo que cambia es más pequeño y por eso más traicionero. El pronombre no se duplica: o el nombre o el pronombre, nunca los dos. La interrogativa indirecta no lleva tilde, porque el portugués no marca así la pregunta. Y pagara, que en español es subjuntivo, aquí es indicativo y significa « había pagado » — la misma palabra en el otro modo.

Tratamiento y estilo

Tutear y tratar de usted

4 temas

La arquitectura te resultará conocida. Tu es tu « tú » y toma la segunda persona; você se comporta como tu « usted », con el verbo en tercera; o senhor y a senhora son todavía más formales. Hasta aquí no hay nada que aprender de nuevo, sólo palabras que cambiar. Lo que sí hay que aprender es dónde cae cada una, porque no cae donde tú esperarías. En Portugal você no es el equivalente cómodo de « usted »: dicho a alguien mayor o a un superior suena seco, y por eso el recurso más frecuente no es un pronombre sino *ninguno*. Se quita el pronombre, se conjuga en tercera persona y, si se sabe, se dice el nombre con artículo: a Ana quer um café? Es la forma que más se oye y la que a un hispanohablante no se le ocurre sola.

Matices y estilo

8 temas

Nada de lo que sigue es una gramática aparte: es lo que queda cuando los tiempos ya están aprendidos. Un verbo construido de otra manera, otro que hace cuatro trabajos, los signos sobre las letras y las palabras pequeñas que hacen que una frase afirme menos de lo que dice. Los acentos no son adorno. Avô es el abuelo y avó la abuela; pode es « puede » y pôde « pudo ». Quien los deja caer escribe otra palabra — y una que existe, de modo que ningún corrector la subraya.