Die ganze Grammatik
121 Themen in 21 Bereichen. Jedes Thema hat eine Stufe, eine Erklärung auf Deutsch, Beispielsätze mit Übersetzung, den typischen deutschen Fehler und eigene Übungen.
Als Lernpfad, durchnummeriertAls Karte: die Zeitformen auf einer Zeitleiste
Ser y tener
4 ThemenDos verbos sostienen las primeras semanas: essere y avere. Los dos son irregulares por completo, los dos aparecen después como auxiliares en todos los pasados, y los dos hay que saberlos de memoria antes de aprender ninguna regla. La edad y el hambre van con avere, igual que con « tener », así que ahí no hay nada que cambiar. Lo que sí hay que rehacer son tres cosas: avere hace a la vez de « tener » y de « haber »; el « hay » invariable se convierte en dos formas que concuerdan; y stare no es « estar », aunque se le parezca tanto que engaña durante meses.
El presente
6 ThemenUn verbo italiano acaba en -are, -ere o -ire, y de eso dependen sus seis terminaciones. Es su sistema: tres conjugaciones, seis personas, todas audibles, y el sujeto que se calla porque la terminación ya lo dice. Lo que hay que vigilar son detalles pequeños y muy frecuentes. La forma de « tú » no acaba en -s sino en -i. La tercera del plural lleva el acento en la raíz, PARlano. Y hay una serie que el español no tiene, la de capisco, aunque su reparto — cuatro formas sí, « nosotros » y « vosotros » no — es exactamente el de sus verbos que diptongan.
Los artículos
5 ThemenEl español tiene cinco artículos determinados y el italiano siete, y la diferencia no está en el número sino en lo que los elige. Aquí no manda sólo el género: manda *el sonido con el que empieza la palabra siguiente*. il libro, pero lo studente y l'amico. La idea no es nueva — « el agua » y « el hacha » son femeninos y llevan « el » por la misma razón, para no juntar dos sonidos incómodos —, así que lo que hay que aprender no es el principio sino la lista de los casos. En cambio dos cosas coinciden casi por completo con el español: dónde se pone el artículo (lenguas, días, partes del cuerpo) y dónde no.
El nombre
9 ThemenUn nombre italiano acaba casi siempre en vocal, y esa vocal dice dos cosas a la vez: el género y el número. -o es masculino, -a femenino, y en plural pasan a -i y -e. La primera mitad es suya y no da ningún trabajo; la segunda es donde está todo el trabajo, porque el plural español añade una -s y el italiano no añade nada: cambia la vocal. En lo demás las dos lenguas coinciden mucho más de lo que uno espera — « el problema », « la mano », « el turista » y « la capital » funcionan aquí igual que allí — y por eso conviene señalar bien los pocos sitios en que no.
Los adjetivos
5 ThemenAquí casi todo es suyo. El adjetivo italiano concuerda en género y número y tiene cuatro formas (rosso, rossa, rossi, rosse) o dos (grande, grandi), exactamente como « rojo, roja, rojos, rojas » y « grande, grandes ». Va detrás del nombre por defecto, y unos pocos adjetivos cortos van delante y cambian de sentido al hacerlo — « un gran hombre » y « un hombre grande » se dicen igual en las dos lenguas. Lo que sí hay que rehacer, y es lo único, son las dos palabritas de la comparación: donde el español pone « que », el italiano pone di, y donde el español pone « de », el italiano pone che. Están cruzadas.
Los pronombres
6 ThemenAquí el español lleva casi todo hecho. El pronombre de objeto va delante del verbo conjugado — lo conosco, « lo conozco » — y se pega detrás del infinitivo — voglio vederlo, « quiero verlo ». Las dos series, directa e indirecta, existen igual, y hasta la fusión de dos pronombres funciona con la misma lógica que su « se lo digo ». Lo que hay que rehacer son cuatro cosas concretas: el artículo delante del posesivo, una de las tres distancias de « este, ese, aquel » que aquí no existe, dos palabritas — ne y ci — que el español perdió hace siglos, y la concordancia del participio, que usted no hace.
Preguntas y negación
5 ThemenÉste es el capítulo en el que el español y el italiano se parecen casi por completo. La pregunta tiene el mismo orden que la afirmación y se reconoce por la voz; la negación es una palabra delante del verbo; y la doble negación es obligatoria en los dos idiomas, con la misma regla y las mismas dos mitades — « no tengo nada » es non ho niente, pieza por pieza. Lo que hay que rehacer son cuatro detalles pequeños y muy visibles: aquí la pregunta no se abre, « no » y « non » son dos palabras distintas, « ya no » se dice de otra manera, y « por qué » y « porque » son una sola palabra.
El pasado
6 ThemenEl juego de tiempos es el suyo casi pieza por pieza: un pasado compuesto, uno simple, un imperfecto y un pluscuamperfecto. Lo que se ha movido es la frontera. Donde el español dice « ayer hablé », el italiano dice ieri ho parlato, porque la forma que se parece a « hablé » — parlai — se retiró a los libros y a la mitad sur del país. A cambio, el auxiliar lleva aquí dos piezas que el suyo no tiene: no siempre es el mismo verbo, porque el movimiento, el cambio de estado y todos los reflexivos van con essere, y después de essere el participio concuerda con el sujeto — è andata —, cosa que el español no hace nunca detrás de « haber ». El imperfecto, en cambio, es suyo entero.
El futuro
9 ThemenEl reparto es el suyo: el presente para lo planeado, un futuro propio para lo lejano y lo prometido, y ese mismo futuro para suponer sobre el presente — « serán las ocho » es saranno le otto, sin mover nada. Lo que no pasa tal cual son dos cosas, y las dos cuestan. La primera: donde el español dice « dijo que vendría », el italiano no acepta el condicional simple y pide el compuesto, ha detto che sarebbe venuto. La segunda es una eme: parleremo es futuro y parleremmo es condicional, y entre las dos frases hay una letra. Y falta una casilla: « ir a » más infinitivo no tiene aquí ningún equivalente, porque stare per es sólo el minuto siguiente y andare a es levantarse e ir.
Pedir y mandar
4 ThemenEl reparto es el que usted conoce: una forma para « tú », una para « nosotros », una para « vosotros » y una de cortesía que sale del subjuntivo — Scusi!, Senta!, Aspetti!, igual que « perdone », « oiga » y « espere ». Hasta el cambio de vocal es el suyo: « habla » frente a « hable » es parla frente a parli, la misma idea con otras letras. Se mueven dos piezas, y las dos se notan enseguida. La primera: el imperativo negativo de « tú » no toma aquí el subjuntivo sino el infinitivo — « no hables » es non parlare. La segunda: con la forma de cortesía el pronombre no se pega detrás sino que va delante — « dígame » es mi dica, y dicami no existe.
Poder, deber, querer
9 ThemenCasi todo este capítulo llega hecho. Los tres verbos son verbos normales, irregulares pero completos, y detrás va el infinitivo desnudo: posso venire es « puedo venir ». sapere y conoscere son « saber » y « conocer », con el mismo reparto y hasta con el mismo so nuotare para la habilidad aprendida. El pronombre salta como el suyo: lo voglio vedere y voglio vederlo, las dos cosas. Lo que no llega hecho es una regla sola, y atraviesa el capítulo entero: en los tiempos compuestos el auxiliar no es siempre el mismo. El español dice « he tenido que ir » con « haber » pase lo que pase; el italiano mira el segundo verbo y decide — ho dovuto lavorare, pero sono dovuto andare, y entonces el participio concuerda.
Las palabras pequeñas
5 ThemenLas preposiciones no se traducen: se aprenden pegadas a la palabra de la que dependen. Aquí hay dos cosas que hacen el trabajo más largo. La primera es de contar: cinco preposiciones se funden con el artículo — a + il = al, di + la = della, in + gli = negli — y como el artículo tiene siete formas, salen treinta y cinco palabras, frente a las dos que usted tiene, « al » y « del ». La segunda es de repartir, y es la que cuesta: su « de » se parte aquí en dos. di se queda con la posesión y el contenido — una tazza di caffè, una taza de café — y da se lleva el origen, la duración, la casa de alguien y el destino de una cosa: vengo da Roma, da tre anni, vado dal medico, una tazza da caffè, que es una taza para café.
Tutear y tratar de usted
4 ThemenEl « usted » español es una tercera persona del singular, y el Lei italiano también: Lei parla se conjuga como lui parla, igual que « usted habla » se conjuga como « él habla ». La arquitectura, por tanto, llega hecha, y es la única lengua de partida de la que se puede decir eso. Se mueven dos piezas. El plural, primero: el español sube a la tercera del plural con « ustedes » y el italiano baja a la segunda con voi, la misma forma con la que se tutea a un grupo. Y el género después: Lei es gramaticalmente femenino aunque delante haya un hombre, y el adjetivo se pone según la persona — Lei è stanco. La otra mitad del capítulo no es la forma sino la ocasión, y ahí Italia trata de usted algo más de lo que se hace hoy en España.
Los verbos con si
4 ThemenDe todos los capítulos de esta gramática, éste es el que más se parece al español, y no por poco. Los verbos reflexivos funcionan igual, con el pronombre delante del verbo conjugado y pegado detrás del infinitivo. El si impersonal es su « se » hasta en el detalle que a los demás les cuesta: « se venden periódicos » concuerda con el objeto, y si vendono giornali también. Y piacere es « gustar », con el mismo vuelco de la frase y la misma pareja de formas, piace y piacciono. Quedan dos cosas. En los tiempos compuestos, aquí va essere y no « haber », con el participio concordado. Y hay un choque que el español resuelve con « uno » y el italiano resolviendo la palabra: cuando el si impersonal se topa con un si reflexivo, el primero se convierte en ci.
La pasiva
4 ThemenLa pasiva se hace con essere y un participio que concuerda: la lettera è stata scritta. El agente entra con da, no con di ni con per. La construcción con si es la suya entera, concordancia incluida: si vendono case es « se venden casas ». Lo que hay que rehacer es el reparto. El español separa el proceso del estado con dos verbos, « la puerta es cerrada a las seis » frente a « la puerta está cerrada », y el italiano no tiene ese par: essere cubre a « ser » y a « estar » a la vez, y por eso la porta è chiusa dice las dos cosas. Quien quiera separarlas usa otro verbo, venire. Y hay un tercero, andare, que es una pasiva con un « hay que » dentro.
El congiuntivo
4 ThemenEl subjuntivo es suyo y está igual de vivo, con los mismos disparadores: querer que, esperar que, aunque, antes de que, sin que. La línea que se mueve es una sola y es de las que se cruzan veinte veces al día. En español « creo que » y « pienso que » llevan indicativo en afirmativa y sólo pasan al subjuntivo al negarse; en italiano penso che y credo che piden el congiuntivo ya en afirmativa. Penso che sia vero, donde usted diría « creo que es verdad ». Lo demás llega hecho, incluidas las formas — y hasta hay una pieza de menos que aprender: su imperfecto tiene dos series, -ara y -ase, y aquí hay una sola.
Las condicionales
7 ThemenLos tres pares de tiempos son los del español, uno por uno: « si llueve, me quedo », « si tuviera tiempo, iría », « si lo hubiera sabido, habría venido ». Hasta la prohibición es la misma — « si tendría » está tan mal en español como se avrei aquí, y en las dos lenguas es el error que más se comenta. Se mueven dos cosas pequeñas y las dos se notan. La primera: el italiano admite el futuro después de se, cosa que el español prohíbe — se pioverà, resterò a casa es correcto. La segunda está en las conjunciones: a meno che lleva un non que no niega nada, donde su « a menos que » no lleva ninguno.
Unir frases
4 ThemenEl armazón es el suyo: che hace de « que » para sujeto y objeto, no se puede omitir nunca, y detrás de una preposición aparece cui. Donde las dos lenguas se cruzan es en dos conjunciones que reparten el trabajo al revés. Su « aunque » es una sola palabra que admite indicativo o subjuntivo según lo que se quiera decir; el italiano tiene dos palabras distintas, anche se con indicativo y benché con congiuntivo, y la elección está hecha antes de escribir el verbo. Y al revés: donde usted separa « porque » de « para que », el italiano dice perché para las dos cosas y deja que el modo decida. Una lengua parte lo que la otra junta, en dos casos seguidos.
El estilo indirecto
5 ThemenLa concordancia de tiempos es la suya: verbo introductor en presente y no se mueve nada, verbo introductor en pasado y todo retrocede un paso. Dice che è stanco frente a Ha detto che era stanco, igual que « dice que está » y « dijo que estaba ». Donde las dos lenguas se separan es en la orden transmitida. El español la pasa a una subordinada con subjuntivo — « me dijo que esperara » — y el italiano la pasa a un infinitivo con di: mi ha detto di aspettare. La subordinada con che también existe aquí, pero es la forma escrita y menos frecuente, justo al revés que en español.
Lo que sigue a un verbo
8 ThemenLa maquinaria es la suya: dos verbos seguidos, el segundo en infinitivo, y entre los dos nada, a o di — igual que « quiero salir », « empiezo a salir », « dejo de salir ». El reparto también coincide casi siempre, mucho más que entre el español y el francés. Lo que no coincide es otra cosa: el español tiene un almacén de perífrasis que el italiano no tiene. « Acabar de comer », « volver a leer », « soler madrugar », « tener que salir », « seguir lloviendo », « llevar dos horas esperando » — de todas ellas el italiano conserva unas pocas, y las demás hay que reconstruirlas con un adverbio, con un prefijo o con otro verbo: ho appena mangiato, rileggere, di solito mi alzo presto, devo uscire. Las listas de este capítulo le van a costar poco; el trabajo está en otro sitio.
El acabado
8 ThemenNada de esto decide una frase y todo decide la impresión. Para quien llega del español éste es el capítulo más desigual de la gramática. La puntuación entera ya la hace igual — coma decimal, punto de millar, días y meses en minúscula, la nacionalidad también —; la tilde le resulta familiar, porque en español separa igualmente palabras que se escribirían iguales; y la frase con el complemento delante y el pronombre detrás es la suya, palabra por palabra. Y luego hay cuatro sitios donde el parecido se acaba de golpe: molto hace de « mucho » y de « muy » con una sola palabra; el apóstrofo no existe en español y aquí lleva el género; el participio concuerda donde el suyo se queda quieto; y todas las preposiciones se contraen, no sólo dos. Conviene saber dónde está cada cosa antes de repartir la atención.