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Aprender italiano: preguntas frecuentes

25 preguntas que de verdad se hacen al aprender italiano, con respuestas que se sostienen solas. Donde hay más que decir, el enlace va debajo, no en lugar de la respuesta.

Empezar

Por dónde empezar, cuánto se tarda, qué significan los niveles y cuánto ayuda de verdad el español.

¿Cómo se empieza a aprender italiano?

Con cuatro cosas a la vez y no una detrás de otra: los dos auxiliares essere y avere, las terminaciones del presente de las tres conjugaciones, las primeras palabras de cada día aprendidas con su artículo, y frases enteras dichas en voz alta. A quien habla español el vocabulario le llega casi solo, y por eso lo difícil es otra cosa: impedir que el español rellene los huecos. Las terminaciones se parecen tanto — parlo, parli, parla — que la mano escribe « parlamos » donde va parliamo. Y el pasado exige desde la primera frase elegir entre essere y avere, una decisión que el español, con su único « haber », no toma nunca.

El presente de los verbos en -are

¿Es fácil el italiano para quien habla español?

Al principio, más que ninguna otra lengua, y ahí está también la trampa. Un texto escrito se entiende en buena parte desde el primer día; hablado cuesta más, por la velocidad y porque las palabras cortas y frecuentes son justo las que más se apartan: ma es « pero », però es « sin embargo », anche es « también », ancora es « todavía » u « otra vez », già es « ya ». El riesgo propio de quien habla español es acabar hablando una mezcla que los italianos entienden y que no es italiano — y que se queda, precisamente porque funciona. Lo que de verdad hay que aprender de nuevo es poco y concreto: el plural sin « -s », las consonantes dobles, la elección entre essere y avere, las preposiciones fundidas con el artículo, y ne y ci.

Qué se puede hacer en cada nivel

¿Qué significan A1, A2, B1, B2, C1 y C2?

Son los seis peldaños de una escala europea, desde las primeras frases (A1) hasta el dominio sin esfuerzo (C2). Las etiquetas puede usarlas cualquiera; las descripciones oficiales de cada peldaño están protegidas por derechos de autor, y esta página no las reproduce a propósito. Lo que aquí encontrará es una ordenación propia del material, con el criterio a la vista: no se pregunta lo difícil que es una palabra, sino a partir de cuándo no se puede prescindir de ella. Il frigorifero es una palabra larga y está en A1, porque en todas las cocinas hay uno; negare, « negar », es corta y está en B2, porque se puede llegar muy lejos sin necesitarla.

Los niveles uno por uno

¿Cuánto se tarda en aprender italiano?

No hay una cifra en horas que sea honrada, y una página que la da como un hecho se la ha inventado: depende de lo que se entienda por « hablar », de lo que uno ya sepa y de con qué frecuencia practique. Quien habla español recorre el comienzo muy deprisa: entender un menú, pedir algo o preguntar por una calle llega pronto. Lo que tarda es lo que viene después, y tiene una trampa propia: como a uno se le entiende enseguida, deja enseguida de corregirse, y los errores que no estorban a la comprensión se quedan. Sesiones cortas casi a diario suelen rendir más que sesiones largas de vez en cuando, porque lo que se recuerda tras una pausa es lo que se queda.

Formas de practicar

Gramática

Los puntos en los que el italiano se parece tanto al español que engaña, y los pocos en los que no se parece en nada.

¿Cuándo va essere y cuándo avere en el pasado?

El español tiene un solo auxiliar, « haber »; el italiano tiene dos. La regla breve: essere con los verbos de movimiento y de cambio de estado, con todos los reflexivos y con los que funcionan como « gustar »; avere con todo lo demás. « He ido » es sono andato, « me he lavado » es mi sono lavato, « me ha gustado » es mi è piaciuto — pero « he comido » es ho mangiato. Y hay una consecuencia que el español no conoce: con essere el participio concuerda con el sujeto, de modo que una mujer dice sono andata y un grupo siamo andati. Con avere no cambia, salvo cuando delante va un pronombre de objeto directo: l’ho vista, « la he visto ».

Qué verbos llevan essere

¿Comí o he comido? ¿Cómo se reparten los pasados en italiano?

No como en España. En España « hoy he comido » y « ayer comí » reparten el pasado según el día. El italiano hablado usa para las dos cosas el passato prossimo, el tiempo que se forma como « he comido »: ieri ho mangiato es lo normal, aunque « ayer he comido » a un oído peninsular le suene raro. La forma que corresponde a « comí », el passato remoto (mangiai), vive sobre todo en los libros y en los relatos, y en el habla de parte del sur de Italia. Lo que sí es idéntico es el imperfetto: hace exactamente lo que el imperfecto español. Pioveva e sono uscito — « llovía y salí ».

El passato remoto

¿El congiuntivo se usa igual que el subjuntivo?

Casi siempre, y ésa es una ventaja que pocos estudiantes tienen: voglio che tu venga es « quiero que vengas », spero che, prima che, benché piden congiuntivo igual que sus parejas españolas piden subjuntivo, y se avessi tempo es « si tuviera tiempo ». Las diferencias son dos y hay que aprenderlas como tales. La primera: tras un verbo de opinión afirmativo el italiano pone congiuntivo — penso che sia vero — donde el español dice « creo que es verdad ». En el habla relajada muchos italianos ponen ahí el indicativo; por escrito se espera el congiuntivo. La segunda va al revés: « cuando llegues » no lleva congiuntivo sino futuro, quando arriverai.

Qué pide congiuntivo

¿Piacere funciona como gustar?

Sí, pieza por pieza, y es uno de los regalos que el español le hace al estudiante. Mi piace il caffè es « me gusta el café », mi piacciono i gatti es « me gustan los gatos », y ti piaccio? es « ¿te gusto? ». Hay dos diferencias. En el pasado lleva essere y el participio concuerda con lo que gusta: mi è piaciuta la pizza, « me ha gustado la pizza ». Y el italiano no repite la persona: se dice a me piace o mi piace, pero no las dos cosas juntas. « A mí me gusta » es obligatorio en español; a me mi piace se oye en la calle y se considera incorrecto.

piacere y sus parientes

¿Cómo se dice « estar » en italiano?

Casi nunca con stare, aunque se parezca hasta en las formas. El italiano no reparte entre « ser » y « estar », y casi todo lo que en español pide « estar » aquí pide essere: « estoy cansado » es sono stanco, « la estación está lejos » es la stazione è lontana, « está abierto » es è aperto. Stare se queda con tres usos: cómo se encuentra una persona (come stai? — sto bene), el quedarse en un sitio (stasera sto a casa) y la forma progresiva (sto mangiando). Sólo en esta última « estar » y stare se corresponden de verdad.

stare no es « estar »

¿Por qué el italiano tiene tantos artículos?

Porque el artículo no sólo concuerda en género y número, sino que además se adapta al sonido que viene detrás. El español tiene « el, la, los, las »; el italiano, siete formas. En masculino singular va il, pero lo delante de s más consonante, de z, de gn y de ps, y l’ delante de vocal: il libro, lo studente, l’amico. En plural son i y gli. El femenino es más sencillo: la, l’, le. Una advertencia: ese lo es un artículo masculino corriente y no tiene nada que ver con el « lo » neutro de « lo bueno »; para eso el italiano dice il bello è che, « lo bueno es que ».

Los siete artículos determinados

¿Por qué se dice nella casa y no « in la casa »?

Porque cinco preposiciones — a, di, da, in, su — se funden con el artículo determinado siempre, sin excepción: in + la es nella, di + il es del, su + i es sui, da + gli es dagli. El español hace lo mismo exactamente dos veces, « al » y « del », y sólo con « el »; el italiano lo hace con los siete artículos. Por el camino, la i de di y de in se vuelve e: del, nel. Las demás preposiciones no se funden, y delante de un nombre sin artículo tampoco: a Roma, di Marco.

Preposición y artículo en una palabra

¿Qué son ne y ci?

Dos pronombres que el castellano no tiene y que sustituyen algo ya dicho. Ne equivale más o menos a « de eso » o « de ellos », y hace falta en cuanto se da una cantidad: Quante mele vuoi? Ne voglio due. En español basta « quiero dos »; en italiano, sin ne, la frase queda coja. Ci equivale a « allí » o a a más algo: Vai a Roma? Sì, ci vado. Quien sepa catalán tiene ventaja: « en » y « hi » hacen ese mismo trabajo. Y un detalle más: « hay » es c’è con un singular y ci sono con un plural — c’è un problema, ci sono problemi —, así que el « hay » invariable del español no sirve de modelo.

ne y ci en detalle

¿Cómo se trata de usted en italiano?

Con Lei y el verbo en tercera persona del singular, igual que con « usted »: Lei parla spagnolo? La palabra es la misma que « ella », y por escrito, en un texto formal, se pone con mayúscula. El adjetivo concuerda con la persona y no con la palabra: Lei è stanco a un hombre. En plural, el trato de cortesía corriente es voi, la segunda persona; Loro existe, pero suena rígido. Y la costumbre no es la de España: en tiendas, oficinas y con adultos desconocidos el Lei se mantiene a menudo donde en España ya se tutearía. Pasar al tú se propone en voz alta: diamoci del tu?

Las formas de Lei

Vocabulario

Qué palabras van primero, cuáles significan otra cosa de lo que parece y cuándo el género no coincide.

¿Cuántas palabras de italiano necesito?

No hay una cifra que valga la pena dar, porque depende de lo que se quiera hacer, y el orden importa más que la cantidad. Un grupo pequeño de palabras muy frecuentes llena la mayor parte de cualquier texto corriente, y cada una de las raras aparece casi nunca. Quien habla español tiene además una ventaja que conviene aprovechar bien: las palabras largas suelen ser transparentes — la situazione, importante, l’università — y cuestan poco. El trabajo está en las cortas y frecuentes, que son las que menos se parecen: già, ancora, anche, però, subito.

Las palabras más frecuentes

¿Qué palabras italianas se parecen al español y significan otra cosa?

Il burro es la mantequilla; el animal es l’asino. Salire es « subir », y « salir » es uscire. Caldo es « caliente »; el caldo es il brodo. Largo es « ancho », y « largo » es lungo. Guardare es « mirar », no « guardar ». Imbarazzata es « avergonzada »; « embarazada » es incinta. L’aceto es el vinagre, y el aceite es l’olio. Presto es « pronto » o « temprano », mientras que pronto significa « listo » y es lo que se dice al contestar el teléfono. Estas palabras son más peligrosas que las desconocidas, porque nadie busca en el diccionario una palabra que cree saber.

¿Las palabras tienen el mismo género que en español?

Casi siempre, y es una de las mayores ventajas de partir del español: il libro, la casa, y hasta las excepciones coinciden — il problema y il tema son masculinos en las dos lenguas, la mano, la foto y la moto femeninos en las dos. Las trampas son las pocas que no coinciden, y justamente porque la regla general funciona tan bien no se ven venir. Masculinas en italiano: il latte, il sangue, il miele, il sale, il fiore, il segnale. Femeninas: l’analisi, l’origine, la mappa. Lo que no se hereda del español es el plural, que cambia la vocal en vez de añadir « -s »: i libri, le case.

La vocal final

¿Bravo significa lo mismo que en español?

No. En español « bravo » es fiero o valiente — un toro bravo —, y para « valiente » el italiano dice coraggioso. Bravo en italiano es quien hace bien algo, quien sabe hacerlo: un bravo meccanico es un buen mecánico, y sei bravissima a cucinare es « cocinas de maravilla ». Dicho a un niño, significa « bueno » en el sentido de que se porta bien. Como exclamación, bravo! sí coincide. Buono y bene se reparten el trabajo como « bueno » y « bien », y buono se acorta delante del nombre igual que « buen »: un buon libro.

Dónde va el adjetivo

Pronunciación y regiones

Qué italiano se aprende aquí y qué sonidos no trae el español.

¿Qué italiano se aprende aquí?

El italiano estándar: el de la escuela, los periódicos y la televisión nacional, que nació históricamente del toscano de Florencia. No es un juicio sobre cómo habla nadie; es la variedad que se entiende en todas partes y en la que se escribe todo. Los acentos cambian de una región a otra, y todos son italiano. Lo que esta página no enseña son las lenguas regionales — napolitano, siciliano, véneto y las demás. En Italia se las llama dialetti, pero no derivan del italiano: vienen del latín por su cuenta, igual que el gallego o el catalán no vienen del castellano. Incluso dentro del estándar hay una diferencia regional que afecta a la gramática: el passato remoto se oye en el habla diaria en parte del sur y casi nunca en el norte.

El passato remoto

¿Cómo se pronuncian ce, ci, che, chi, gli y gn?

Con una regla que vale para la c y para la g: delante de e y de i son suaves, y en lo demás, duras. Cena suena « chena », con la ch española; ciao suena « chao », y esa i no se pronuncia. La h hace lo contrario: che suena « que » y chi « qui », de modo que la « ch » italiana nunca es la española — chiesa empieza como « quiosco ». Gn es la eñe: bagno suena casi como « baño ». Gli es la « ll » de quien todavía distingue « pollo » de « poyo ». Y dos sonidos que el español no tiene: sc delante de e o i, como en pesce, se dice con el sonido de mandar callar, « sh »; y la z nunca es la zeta española, sino « ts » o « ds »: pizza.

Por qué cercare da cerchi

¿De verdad importan tanto las consonantes dobles?

Sí. Son el único punto de la pronunciación italiana en el que un descuido cambia la palabra. Nono es « noveno », nonno es « abuelo ». Casa es la casa, cassa la caja. Pena es la pena, penna el bolígrafo, y sete es la sed mientras que sette es siete. El español ya conoce esta clase de diferencia en un solo caso, « pero » frente a « perro »; el italiano la hace con casi todas las consonantes, y lo que la marca es la duración: la consonante se sostiene más tiempo. Ayuda pensar la palabra partida en dos, « non-no », « cas-sa », y no soltar la consonante hasta la segunda mitad.

¿Tiene el italiano más vocales que el español?

En la sílaba tónica, sí: el italiano estándar distingue una e y una o abiertas de una e y una o cerradas, siete vocales frente a las cinco del español. Pèsca, con e abierta, es el melocotón; pésca, con e cerrada, es la pesca. Pero la diferencia pesa menos de lo que parece: la escritura sólo la marca en la vocal final acentuada (caffè, perché), la pronunciación cambia de una región a otra, y los pares que sólo se distinguen así son pocos. Con las cinco vocales del español se le entiende a uno en toda Italia. Y hay una ventaja: las vocales átonas se pronuncian enteras y claras, como en español.

El acento y el apóstrofo

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Qué se puede hacer en cada nivel