C2 · 26 palabras
Energía eólica
Una máquina que pasa toda su vida a la intemperie.
La vigésima tercera entrada es l’arrêt pour les chauves-souris, y el animal que nombra lleva en las dos lenguas un ratón dentro, aunque cada una le ha colgado un defecto distinto. En francés, la chauve-souris es al pie de la letra « la ratona calva »: chauve es el adjetivo de quien ha perdido el pelo y la souris es el ratón. La explicación más aceptada remonta el compuesto a un latín tardío calva sorix, y supone que antes hubo otro nombre, formado con una palabra gala para la lechuza, que acabó oyéndose como « calva » porque así cobraba sentido para quien lo decía. En español el defecto está en los ojos. « El murciélago » viene de una forma antigua, « murciégalo », hecha con el latín mus, muris, ratón, y caeculus, cieguecito: un ratón que no ve, porque sale de noche. Las dos lenguas miraron, pues, el mismo animal y lo compararon con el mismo roedor; lo que cambió fue la carencia que le atribuyeron. Y ninguna de las dos acertó del todo, porque el murciélago tiene pelo y tiene vista, y lo que de verdad le guía de noche es el oído.
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