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Para leer si te apetece: no hace falta aprenderlo

El portugués: un retrato breve

De dónde viene el portugués, cómo cruzó los océanos, en qué se distinguen Portugal y Brasil y qué sorprende a quien habla español.

Familia
Indoeuropea, rama románica
Escritura
Alfabeto latino con tildes, cedilla y las vocales ã y õ
Lengua oficial en
Portugal, Brasil, Angola, Mozambique, Cabo Verde, Guinea-Bisáu, Santo Tomé y Príncipe, Timor Oriental y Guinea Ecuatorial
El país con más hablantes
Brasil, con la gran mayoría de ellos
Pariente más cercano
El gallego, con el que compartió una lengua medieval
Rasgo sonoro
Vocales nasales, como en pão y mãe

De dónde viene

El portugués nació del latín que se hablaba en el noroeste de la península ibérica, en la antigua provincia romana de Gallaecia. Allí, en la Edad Media, se formó una lengua que hoy llamamos gallego-portugués, de la que descienden tanto el gallego como el portugués.

Esa lengua tuvo mucho prestigio como lengua de la poesía. Hasta el rey castellano Alfonso X el Sabio escribió en gallego-portugués sus «Cantigas de Santa María». Cuando Portugal se hizo reino independiente, en el siglo XII, y avanzó hacia el sur, el habla del norte bajó con él y se fue separando poco a poco del gallego.

La historia en pocas etapas

Como el español, el portugués convivió siglos con el árabe de al-Ándalus y tomó de él muchas palabras, a menudo con el artículo «al» pegado: azeite, arroz, almofada. A veces eligió el arabismo donde el español se quedó con el latín: la lechuga es alface.

En los siglos XV y XVI los navegantes portugueses bordearon África, llegaron a la India y, en 1500, a Brasil. La lengua viajó con ellos hasta Angola, Mozambique, Goa, Macao o Timor. En esa época Luís de Camões escribió «Os Lusíadas», la gran epopeya de la lengua, publicada en 1572.

Brasil se independizó en 1822, y desde entonces el portugués de Brasil y el de Portugal se han ido distinguiendo en pronunciación, vocabulario y algo de gramática. El acuerdo ortográfico firmado en 1990 busca que todos los países lo escriban de la misma manera.

Portugal, Brasil y los demás

Brasil reúne a la gran mayoría de quienes hablan portugués, pero la lengua es oficial en nueve países de cuatro continentes, además de en Macao. En Angola y Mozambique convive con muchas lenguas africanas y cada vez más gente la tiene como lengua materna.

La diferencia que más se nota es el sonido. En Portugal las vocales sin acento se reducen mucho, casi se tragan, y quien habla español suele entender peor el portugués europeo hablado que el brasileño, de vocales más abiertas y claras. En gran parte de Brasil, además, la t y la d delante de i suenan casi como «ch» y «dy»: tia, dia.

También cambian palabras de todos los días. El tren es comboio en Portugal y trem en Brasil; el autobús, autocarro u ônibus; el móvil, telemóvel o celular. Y para hablar de tú, en Portugal se usa tu, mientras que en buena parte de Brasil lo normal es você.

La escritura

El portugués usa el alfabeto latino con algunos signos propios. La tilde de ã y õ marca una vocal nasal, y nació igual que la de nuestra ñ: como una n pequeña escrita encima de la letra para ahorrar espacio.

Los sonidos que en español escribimos ñ y ll se escriben nh y lh, una costumbre tomada de la escritura occitana de los trovadores: vinho, filho. La cedilla de ç, que el español abandonó, sigue viva en palabras como coração.

Los acentos distinguen vocales abiertas y cerradas, y a veces cambian el sentido: avó es la abuela y avô, el abuelo. El acuerdo de 1990 suprimió en Portugal consonantes que ya no se pronunciaban, de modo que hoy se escribe ação y ótimo a los dos lados del Atlántico.

Palabras de ida y vuelta

El español ha tomado del portugués «mermelada», «bandeja», «mejillón», «carabela» o «chubasco». El inglés, por su parte, debe al portugués cobra, la serpiente, y la palabra «fetish», que viene de feitiço.

En Brasil el portugués recibió muchas palabras de las lenguas indígenas, sobre todo del tupí: abacaxi, la piña, mandioca o jacaré, el caimán. De lenguas africanas como el quimbundo llegaron otras, como caçula, el hijo menor de la familia.

Hoy entran palabras del inglés, sobre todo en Brasil, donde se dice o mouse para el ratón del ordenador, mientras que Portugal prefiere o rato.

Lo que sorprende a quien habla español

Se lee con facilidad desde el primer día, pero entenderlo hablado cuesta más: las vocales nasales y, en Portugal, las vocales reducidas hacen que palabras conocidas suenen irreconocibles. Y los falsos amigos acechan: esquisitoraropolvopulpoborrachagoma de borrarcenaescena

El portugués conserva tiempos que el español ha perdido o casi: el futuro de subjuntivo está muy vivo, se puder, vou, «si pudiere, iré», y existe un infinitivo que se conjuga: para eles saberem, «para que ellos sepan».

Y hay detalles pequeños que delatan al principiante: quien da las gracias dice obrigado si es hombre y obrigada si es mujer, y las preposiciones se funden con el artículo mucho más que en español: no es «en el», da es «de la» y pelo, «por el».