Para leer si te apetece: no hace falta aprenderlo
El inglés: un retrato breve
De dónde viene el inglés, por qué se escribe como se escribe, dónde se habla hoy y qué suele sorprender a quien habla español.
- Familia
- Indoeuropea, rama germánica occidental
- Escritura
- Alfabeto latino, 26 letras y ninguna tilde
- Lengua principal en
- Reino Unido, Irlanda, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda
- Oficial también en
- India, Nigeria, Sudáfrica, Filipinas y muchos otros países
- Hablantes
- Más personas lo hablan como segunda lengua que como lengua materna
- Vocabulario
- Base germánica con una enorme capa francesa y latina
De dónde viene
El inglés es una lengua germánica, hermana del frisón, del neerlandés y del alemán. Llegó a Gran Bretaña en el siglo V, cuando anglos, sajones y jutos, pueblos de lo que hoy es el norte de Alemania y Dinamarca, se asentaron en la isla tras la retirada de Roma. De los anglos viene el propio nombre: English, y también England.
Las lenguas celtas que se hablaban antes en la isla dejaron pocas palabras en el inglés, aunque sobreviven en muchos nombres de ríos y lugares. El núcleo de la lengua, en cambio, sigue siendo germánico: house, water, bread, mother o to drink tienen parientes directos en alemán y neerlandés.
La historia en pocas etapas
El inglés antiguo, el de los anglosajones, resulta hoy ilegible sin estudiarlo; su obra más conocida es el poema «Beowulf». A partir del siglo IX los vikingos se asentaron en el norte y el este de Inglaterra y dejaron palabras tan básicas como sky, egg, to take e incluso los pronombres they, them y their.
En 1066 los normandos conquistaron Inglaterra, y durante unos tres siglos la corte, la justicia y la administración hablaron francés. De ahí viene una curiosidad famosa: el animal en el campo conserva su nombre inglés y la carne en la mesa lleva uno francés, cow y beef, pig y pork, sheep y mutton. Es el inglés medio, el de Chaucer a finales del siglo XIV.
Con la imprenta, que llegó a Inglaterra a finales del siglo XV, y con autores como Shakespeare, nace el inglés moderno. En esa misma época las vocales largas cambiaron de sonido de forma radical, mientras la escritura se quedaba como estaba. Más tarde llegaron los grandes diccionarios: el de Samuel Johnson en 1755 y, en Estados Unidos, el de Noah Webster en 1828, que fijó la ortografía americana.
Dónde se habla hoy y cómo varía
Con la expansión británica y después con el peso de Estados Unidos, el inglés se extendió por todos los continentes. Hoy es la lengua materna de la mayoría en el Reino Unido, Irlanda, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, y lengua oficial o de uso público en decenas de países de África, Asia y el Caribe. Es además la lengua común de la aviación internacional, de la ciencia y de buena parte de internet.
Las dos grandes normas son la británica y la americana. Se escriben un poco distinto, colour frente a color o centre frente a center, y a veces usan otra palabra: el piso es flat o apartment, el ascensor lift o elevator, el otoño autumn o fall.
También suenan distinto. En casi todo Estados Unidos la r después de vocal se pronuncia; en el inglés del sur de Inglaterra desaparece. A eso se suman el inglés de Australia, de Irlanda, de Escocia, de la India o de Nigeria, cada uno con su acento y sus palabras, y todos igual de correctos.
La escritura
Antes del alfabeto latino, los anglosajones grababan a veces runas. Los misioneros cristianos trajeron las letras latinas, y el inglés antiguo añadió algunas propias, como la þ (thorn) para el sonido de «th». En la imprenta se confundió con la y, y de ahí el falso arcaísmo ye olde de los letreros antiguos, que en realidad quería decir the old.
La ortografía inglesa se fijó en buena parte antes de que terminara el gran cambio de las vocales, y por eso refleja una pronunciación antigua. En knight o knee la k se pronunciaba de verdad. Hoy la misma combinación de letras puede sonar de varias maneras, como en though, through, tough y cough.
Por eso, en inglés, cada palabra nueva se aprende dos veces: cómo se escribe y cómo se dice. No hay tildes que marquen el acento, y el diccionario es el único juez.
Palabras de ida y vuelta
Como tanto vocabulario culto vino del francés y del latín, quien habla español reconoce muchas palabras largas sin haberlas estudiado: information, possible, to construct. Lo difícil suele ser lo corto y germánico: to get, to put, to set.
El español le ha dado al inglés palabras como patio, plaza, mosquito, rodeo, canyon (de «cañón») y alligator, que viene de «el lagarto». Muchas entraron por el suroeste de Estados Unidos, que antes fue territorio de habla hispana. Chocolate y tomato hicieron el viaje del náhuatl al inglés pasando por el español.
En la otra dirección el tráfico es intenso: «fútbol», «líder», «club», «suéter», «estrés», «champú» o «wifi» llegaron del inglés, algunas tan adaptadas que ya no se notan.
Lo que sorprende a quien habla español
Las vocales. El español tiene cinco y el inglés muchas más, con diferencias que cambian el sentido: ship y sheep, full y fool. Además, el inglés acentúa con fuerza unas sílabas y casi se traga las demás, de modo que una frase hablada suena mucho más corta que escrita.
Los falsos amigos, que parecen españoles y no lo son: actuallyen realidadembarrassedavergonzadolibrarybibliotecasensiblesensato
Y lo que falta. No hay género en los sustantivos: the vale para todo. No hay «tú» ni «usted»: you sirve para cualquiera, y la cortesía se pone en otras partes, con please o con un could you. Los verbos casi no cambian de forma, así que el sujeto nunca se omite: «llueve» es it rains, con un it que no se refiere a nada.